lunes, octubre 17

Nada como tomar un delicioso shampu o comer un buen trozo de jabón

A veces las cosas tienen tan buen olor, consistencia o apariencia que necesitan ser mordidas. El simple contacto físico con ellas hace saltar en mí un incontenible deseo de darles una gran mordida, despedazarlas con los dientes, saborearlas con la lengua y luego tragarlas. Puede llegar a ser perjudicial, no digo que no. Me gusta mucho oler el play doh porque es como pan recién hecho, una vez lo comí, no sabe a pan. También me agrada sentir cómo las puntillas de carbón de los lapiceros se deshacen en mi saliva, pero tampoco puede ser bueno. Ayer me lavé el cabello con un shampú azul de menta. Así, con olor a menta. Uno se lo pone en la cabeza y siente que se le destapa a uno y el aire entra directo al cerebro, es como tener una fiesta en mi cabeza a la que todos están invitados; probar un poco era inevitable. No sabía a halls o a trident de menta.
Dice Chesterton: "yo creo que toda mentalidad poética que ha gustado de lo sólido, del espesor de los árboles, de la cuadradura de las piedras, de la firmeza del barro, debe haber deseado en alguna ocasión que todo esto se pudiera comer. ¡Si el césped de la tierra oscura tuviese tan buen sabor como aspecto! ¡Si la leña fuese digerible!"
Es a veces algo tan agradable al tacto, al olfato o a la vista, que uno quisiera poder poseerlo completamente. Y qué manera más completa que hacerlo parte de uno, integrarlo al propio organismo, hacerlo verdaderamente mío. Ahora bien, incluye esta digestión inevitablemente la destrucción de lo deseado. Y aquí vamos llegando al punto. A veces tengo necesidad de destruir lo que me gusta, lo que amo, sólo por el hecho de que lo deseo. Esto es decir: qué ganas me dan de devorar un buen trozo de jabón cremoso porque huele deliciosamente a avena. Qué rico podría llegar a ser meterse a la boca, una a una, las páginas de un libro viejo con suculento olor a libro viejo. Qué ganas de devorar a alguien que parece ser la conjunción de los más desquiciantes sabores, los más deliciosos olores y las superficies más agradables al tacto. Qué ganas.

27 comentarios:

Luis Ricardo dijo...

Échame tus pies.

Sólo Soy Un Ojo dijo...

El play Doh sabe feo, pero esa substancia verde y viscosa que vendian a la salida de la escuela llamada moco de king pong sabe peor…eso me dijeron.
Saludos.

Ciudadano T dijo...
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Ciudadano T dijo...

innegable...cada quien tiene su cada cual forma de experimentar sus sentidos y hedonismos.....tal vez un psicólogo te dijera que tienes una regresión a la etapa oral de tu vida, pero al menos yo opino que es una forma de hacer tuyo, como tú dices, aquello que te agrada. Tu forma de apoderarte de tod aquello que tiene la cualidad de seducirte....a todo nivel...;D!

lafiebredelmono dijo...

El centro del olor y el centro de los recuerdos emocionales en el cerebro, trabajan de la mano.

De ahi la importancia de bañarse antes de la primera cita.

Daniel M. dijo...

chale (puros recuerdos ogetes contigo sofia) mi ex era fan de probar todo cuanto le llenara el ojo, desde vasos de unicel, hasta pedazos de cemento que arrancaba desesperadamente del suelo. Una vez se comio una barrita de silicon como si fuera uno de esos caramelos que venden los punks afuera del metro. Por otra parte Nadie en su sano juicio se atrevería a comerse los pies de Sofía.

Tonto Simón dijo...

Buena idea es morir intoxicado con pasta de Play Doh

Chidoguán dijo...

Me muero de ganas de probar el anticongelante del carro...
Y muy probablemente algún día me muera por probar el anticongelante del carro...
¡Que cosas, eh?

El Defensor de las Causas Mamonas dijo...
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El Defensor de las Causas Mamonas dijo...

A mí me gusta un chorro la tierrita que se junta en las celocías, los pedazos de tirol y el gis hecho polvo. En cuanto a las cosas que se aman, a diferencia de usted, prefiero estrujarlas en su acepción de apretar a una persona hasta causarle daño.

Gran Fornicador dijo...

Eso si, o alguien anda leyendo a Freud, o anda descubriendo las mismas cosas que él a través de claras intuiciones un siglo después, o igual y anda extrayéndolas del inconsciente colectivo y dándole en última instancia la razón a Jung. Y por otra parte Lafiebredelmono tiene los bulbos olfatorios llenos de razón.
Y exageran, el Play Doh ni sabe tan feo. Para cosas que tienen un sabor (y una digestión) mil veces peor de lo que promete su consistencia, trate usted de comerse un pedazo de Foamy.

chilo dijo...

Habia un escuintle en el salón de 2do de primaria, que se tragaba las bolitas de papel que haces para aventar con popote. Y me dirás "ay si, eso que" es que al cerdo le gustaban la que estaban pegadas en la pared, con las babas y gargajos de sabra dios quien.....Puajjj

Trompetista de Falopio dijo...

Y la goma y el gis y la esponja enjabonada. Slurp. Qué post tan más rifado Sophie. Hasta incluiste una cita chestertoniana.

Malakatonche dijo...

Confieso ante ustedes hermanos, que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión... de chiquito me gustaba morder el jabón Camay, por el particular sabor jabonoso que dejaba en mi boca.

Soy monstruoso, mo me lean masss...

One - more - time
One - more - time,
we’re gonna celebrate
Oh yeah, alright,
don’t stop dancing
One - more - time

Sofía dijo...

Luis Ric: ahí te van mis pieses, jiujiu;
PIESES

Rosángela: Sí, a que sí sabe refeo. El moco? no tuve el placer.

Rodrigo: Nada de psicólogos, son del diablo. Vivan los hedonismos.

Fiebredelmono: Claro, para mayor referencias, el blog de livi, (el post sobre la configuración de sentidos).

Daniel: Déjame adivinar... Jocelyn!
Nadie se va a comer mis pies. Bueno, quizá alguien.

Paco: AAAAA. Nel. Por eso nunca me compraron de los aparatillos que hacían del play doh pastelitos y panqués. Ya no estuviera yo aquí.

chidoxxx: chale, aquí puro envenenado, tan locos.

Sal: aaaah...

Tirso: Ni Jung, ni Freud. Puro Chesterton. No he probado el foamy.

Chilo: Ay sí, eso qué.
juiui.

Livs: Ya sabes, fan 100%.

Omar: Me das ascoooooooo. ¡¡Por tu culpa, por tu culpa, por tu grande culpa!!

Daniel M. dijo...

Yo me comía el Labello porque olia re bonito. Que bonita palabra de verificacion "orufab" asi como detergente hecho a base de orugas (buen nombre ara producto de esos)

es mi nombre Berenice dijo...

Ahhh, me comería a mis primitos de 8 meses y a mis amores platónicos.

Daniel M. dijo...

Yo creo que el anticongelante sirve para volverse genio, ya ve que Bart Simpson aprendió francés despues de unos cuantos tragos. "La palabra" es "whyqwrd" interpretación: Por qué el mundo es taaan bello?

Trompetista de Falopio dijo...

Jajajaja, qué jocoso anda Malakatoing. Oye, Soph, gracias por la promoción.

Love doctor dijo...

Yo me comería hasta el pozole de mi mamá! Aumm...

shaggy dijo...

Soph, solo te puedo dar las gracias por la conversacion que tuvimos hoy. pense que me ibas a mandar a la chingada, pero, de corazón gracias, te mando un beso yy un saludo gigante, y gracias por hacerme ver que tan estulto puedo llegar a ser...

shaggy dijo...

Soph, solo te puedo dar las gracias por la conversacion que tuvimos hoy. pense que me ibas a mandar a la chingada, pero, de corazón gracias, te mando un beso y un saludo gigante, y gracias por hacerme ver que tan estulto puedo llegar a ser... mi corazóm se pome pletorico de emocion al recordar que aunque fue por un tiempo m corto, fuiste mi novia, creo que ese ha sido mi maor logro....

eduardo dijo...

Que el sabor de la dermis de mi amada sea un ciudadano de mis recuerdos.

Con gusto me la comería, con gusto.

Sofía dijo...

daniel: a mí también me dan ganas de comerme el labello a veces.

niche: sí, yo quisiera comerme a mi sobrino de tres días.

livs: ooo de nada.

alejandro: prr no cuenta, el pozole es en sí mismo digerible.

shaggy: uy parece que alguien no andaba muy sobrio que digamos. También te mando un abrazo.

eduardo: qué amable en visitar este su blog pa decir que se comería a su amada.

Mr. Cougar dijo...

Ya me dio hambre, al rato regreso...

Mariana dijo...

fiuu! qué bueno que no soy la única; siempre tuve ganas de comerme la grasa para bolear zapatos, los libros viejos (y nuevos también) las notas post-it, la cinta scotch, la pintura vinílica, entre otros...

Sofía dijo...

Pues no se diga más, Mister, Mariana, todos a comer. Agárrense esa crayola que está por ahí, háganla cachitos, ingiéranla con lentitud! Y ese cacho de madera vieja! A comer moho!