Es un extraño mal que aqueja a las personas que están demasiado conscientes de sí mismas y de lo que las rodea. Es un sentimiento jodón y recalcitrante que rara vez se manifiesta en niños y adolescentes. Es un dolor de panza muy tenue, muy intermitente, pero continuo cuando se lo propone.
Es fácil identificarla: empieza cuando uno siente que ya no es lo que era. También puede percibirse cuando uno revisa creaciones -artísticas y pseudoartísticas y no artísticas en lo absoluto- del pasado. Haga el experimento, puede ser lo que sea: un dibujo en algún cuaderno, las conversaciones de messenger a altas horas de la noche, los textos perdidos refundidos en una carpeta que tiene años sin abrirse... La única regla es que tenga más de dos años de haber cobrado existencia.
La envidia personal nace y se siente en y por uno mismo. Se recuerda con extrañeza la cintura que se tenía a los 17 años, se siente cierta nostalgia por el:
¡ _____ hizo ______ y solo tiene (18 o menos) años!
La envidia personal también puede ser provocada por una época en particular, un momento, una sensación, etcétera.
Ahora, tengo una teoría acerca de la naturaleza de esta particular envidia. No es otra cosa que lo que algunos llaman conciencia de la finitud. Querido y desocupado lector, la que esto escribe no hace más que apretar y rechinar los dientes frente a la idea del paso de los años, el paso de la vida, el paso de los sentimientos, el paso de la novedad, la caducidad de la novedad, la caducidad de la belleza, la caducidad de los años, no se diga la de los sentimientos, el paso de la vehemencia, el paso del amor, la caducidad del amor, la caducidad de los etcéteras, etcétera.
--
Y aunque disfruto mucho lo que vivo, aunque hoy soy más feliz que nunca, no puedo evitar recordar otros momentos, suspendidos en su calidad de pasado y por lo tanto inmortalizados de manera irremediable. No los añoro, envidio a la Sofía que los vivió y los sigue viviendo en su pretérito perfecto. Pero este instante se antoja imposible, o si posible, mortal; si mortal finito y si finito encabronantemente inasible. Sigo pensando en esa cita que ahora recuerdo imprecisamente y no me atrevo a atribuirla a algún wei incorrecto, pero dice algo así: No puedo ver una cuna sin pensar en una tumba.
Para este mal no hay cura, pero hay placebo.
jueves, enero 22
viernes, diciembre 5
martes, noviembre 25
Post gráfico que de todos modos necesita un poco de texto porque no soy tan buena contando historias con imágenes. Gracias.
Una foto que se me olvidó voltear, pero ¿ven la placa? Feliz cumpleaños 41, Gabrielón.



En un post anterior hablé del billar INTRO al que yo llamaría NITRO, aquí lo tienen. También sale la paleta de caramelo que los cínicos del metrobús regalan a cambio de que uno no los mande directamente a la verge por el pésimo servicio que brindan. Me gustan esas paletas.

De este wei hablé en Twitter. Fue a la fiesta de disfraces en donde tocó Sour Soul e iba de Ziploc con mota y fue el mejor disfraz de la historia del universo. En esta foto no se aprecia su grandeza; uno, porque la saqué ya muy borracha; dos, porque mi celular ni de chiste tiene flash y tres, atrás de él había un focote que provocó que la foto se viera aún más obscura. Pero en serio era un ENORME disfraz.
domingo, noviembre 23
Frontera(s) a prueba de colmenas
Tenía ya casi un año sin enfermarme y tómala: caí. Todo mundo se anda enfermando y siento que esto es como una pequeña derrota vulgar. Me enfermé, como muchos. Por lo menos nunca he usado Crocs.
El frío no impidió que me desvelara viendo una película que recibe mi famosa enhorabuena de pulgar sofgomery burns: Frontier(s). Tuve que pedirle a una francoparlante que me dijera cómo se pronuncia, para no andar de naca promocionándola sin saber cómo se llama.
Interrumpo el párrafo anterior para contar cómo me sorprendió mi sobrino en el 2001 ó 2. Yo creo que ni Frege podría haberme dejado tan perpleja. Un día llevé a una amiga a la casa (él tendría como un año y medio, ella no sé) y Eduardo se acercó y le preguntó: "¿Cómo se llama tu nombre?". En primera instancia parece un simple error en el planteamiento de la pregunta, pero fácilmente podría convertirse en un problema de filosofía del lenguaje. En realidad nombramos todo lo que podemos. ¿Por qué no nombrar un nombre? Por qué no decir: El nombre de ese niño es Eduardo, pero el nombre de Eduardo es-- Esto es ocioso.
Frontier(s). Últimamente he gastado lo que se dice mucho en películas. Eso es porque paso casi todo mi tiempo libre con un hombre que ama el cine. Cinéfilo es una palabra fea, él ama el cine. Es la única persona que conozco que jamás se duerme en una película por más cansado que esté o por más pinche que sea (la película). Me cae bien la gente que puede ver películas durante todo el día, solo interrumpidas por una serie de actividades vitales para el ser humano. Actividades varias.
Pero Frontier(s) la vi sola, como debe verse una película de terror. No sé qué decir que no arruine la trama para todos ustedes. La violencia puede llegar a parecer excesiva, pero no es nada que no suceda en realidad, a unos pasos de su colonia, o en su colonia, o en su país. La tortura es, el racismo es, la ira es, el amor materno es, el descontento político es, el sadismo es, la traición y la falsedad son; Frontier(s) simplemente (y no simplemente) escupe en nuestros rostros que la sangre es roja, que el dolor es humano y que la represión no cesa. La verdad es que la realidad no me gusta y que soy una gallina porque yo prefiero la ficción. Es como cuando Bart no quiere cortar el césped (césped: una de esas horrendas palabras que el doblaje mexicano nos ha heredado con los años, como "trasero", entre muchas otras palabras correctas pero inusuales-ahora usuales) y cuando llegan a la feria solamente quiere ir al simulador de cortar césped. Veo películas, pero no leo los diarios (otra palabra de doblaje mexicano).
Y aparte de todo, les pongo una foto morbosa. Por qué no.
También quería escribir sobre el regocijo que fue ver Death Proof (maravilla de maravillas), pero me congelo. Seguramente hablaré de eso en otro post. Por ahora siento los dedos entumidos. Fue un sábado largo, además me espera otra buena película.
También en el siguiente capítulo (prometo que no dejaré pasar SEMANAS), hablaré de mi primera entrevista internacional exitosa (ahora no se me olvidó prender la grabadora y afortunadamente los entrevistados eran muy amables): The Hives. Gracias, melcocha por hacerlo posible. Cuando era joven, hace unos seis años, hubiera matado por conocerlos en persona. Hoy sigo pensando que el Veni Vidi Vicious es un disco maravilloso, pero ni siquiera me dieron ganas de ir a verlos al Palacio.
Hasta aquí llego. Pienso dormir 12 horas. Quiero soñar.
jueves, noviembre 13
martes, octubre 28
Hoy hablaremos de que el metrobús apesta pesado, entre otras cosas
Oficialmente me quejo de todo en Twitter, pero hoy tengo ganas de quejarme aquí también; por qué no. Es tempranón, se está streameando una película en la otra pestaña y se está subiendo un video a Facebook en otra. Tengo las manos y la nariz heladas, se nota que ya casi es Noviembre. Yo escribo "Noviembre" con mayúscula, por qué no.
Noviembre me gusta porque el clima se pone bonito. También me gustan las ofrendas y que se pongan de moda los zombies. Noviembre es el mes zombie. Se acuerdan de eso de "¿Será este el final de Shakespeare... zombie? En fin. En la oficina pusieron una ofrenda musical que estaba bastante triste hasta que a alguien se le ocurrió que agregáramos algunas fotos de nuestors difuntos musicales favoritos. Pusieron una carpeta en el common drive llamada "BANDA NECRO" en la que todos pegamos imágenes en blanco y negro de nuestros músicos muertos, que luego imprimimos. Yo puse a John.
Se me ocurrió una idea para el siguiente Día de Muertos. Por qué no hacer una ofrenda a futuro; es decir, poner un montón de fotos de gente que quisiéramos que para el año entrante estuviera muerta. Les doy mi aportación:
Este desmadre tenía lugar en Buenavista, a una cuadra de mi casa. No podía bajarme y caminar porque de Buenavista a Manuel González hay un hoyo negro de maldad y peligro y puentes y hoteles y un billar que yo siempre había creído que se llamaba NITRO, pero hoy vi que se llama INTRO. Me gusta más NITRO y así le diré.
No olviden checar las demás fotos en FlickR**.
Noviembre me gusta porque el clima se pone bonito. También me gustan las ofrendas y que se pongan de moda los zombies. Noviembre es el mes zombie. Se acuerdan de eso de "¿Será este el final de Shakespeare... zombie? En fin. En la oficina pusieron una ofrenda musical que estaba bastante triste hasta que a alguien se le ocurrió que agregáramos algunas fotos de nuestors difuntos musicales favoritos. Pusieron una carpeta en el common drive llamada "BANDA NECRO" en la que todos pegamos imágenes en blanco y negro de nuestros músicos muertos, que luego imprimimos. Yo puse a John.
Se me ocurrió una idea para el siguiente Día de Muertos. Por qué no hacer una ofrenda a futuro; es decir, poner un montón de fotos de gente que quisiéramos que para el año entrante estuviera muerta. Les doy mi aportación:
- La persona que vino con la idea de hacer "rutas" en el metrobús.
- La persona que dio el visto bueno a las "rutas".
- Gael García*.
Este desmadre tenía lugar en Buenavista, a una cuadra de mi casa. No podía bajarme y caminar porque de Buenavista a Manuel González hay un hoyo negro de maldad y peligro y puentes y hoteles y un billar que yo siempre había creído que se llamaba NITRO, pero hoy vi que se llama INTRO. Me gusta más NITRO y así le diré.
No olviden checar las demás fotos en FlickR**.
*De no ser posible que los tres se mueran, dejar con vida a Gael, Y Tu Mamá También está padre.
**Jajaja, ni tengo FlickR.
**Jajaja, ni tengo FlickR.
domingo, octubre 26
We accept her.
Una de esas noches en las que seguramente estaba de vacaciones (ni mi mamá ni mis hermanos decían algo por que me quedara viendo la tele hasta la madrugada), descubrí una película en el once que se quedaría en mi memoria durante toda mi vida. Sé que yo era muy joven porque todavía no sabía de la existencia de las Noches de Clímax en Cinemax, si no eso hubiera sido lo que hubiera estado viendo. Entonces yo tenía como doce años cuando no sabía de la existencia de las Noches de Clímax en Cinemax y descubrí Freaks en el once.
En ese entonces no podía medir la magnitud del descubrimiento y solo sabía que estaba frente a algo que no me iba a dejar dormir. Pero yo siempre he sido adicta a las pesadillas, querido y desocupado lector; y mi morbo, aunado a una fascinación recién descubierta, me llevaron al final de la película. Hoy puedo decir que es una de las producciones cinematográficas más valientes, osadas y "políticamente incorrectas" que ha existido. Por lo menos que yo haya visto...
Freaks es una muestra de lo paradójica que es nuestra raza. Los que más parecen humanos son los que tienen la humanidad más deteriorada; en cambio, los que menos lo parecen son los que poseen valores más arraigados y una fraternidad que no puede romperse. Ofende a uno y los ofenderás a todos. Siempre es determinante en la formación de un grupo el hecho de compartir ciertas características y necesidades. Cuando estas son terriblemente distintas a las de la mayoría, es fácil condenar a aquellos que las comparten. Condenarlos y confinarlos.
La carrera de Tod Browning nunca se recuperó del fracaso comercial que resultó ser Freaks. Viendo el documental que incluye la película, me enteré de que no sobrevivió a la transición del cine mudo al sonoro; pero es claro que por esta producción fue altamente criticado y ya era difícil que un estudio lo apoyara. Y es que mostrar a tal cantidad de personas deformes es algo que jamás se había visto en una pantalla grande, y que dudo que vuelva a suceder. No puedo creer todavía que esta película haya sido hecha en los 30. Es una de las cosas más horrorosas y bellas que el cine nos ha dado.
Mi momento favorito de la película. Recomiendo que si no la han visto y planean verla no le den play.
jueves, octubre 23
domingo, octubre 12
La Diferencia
En esa época en la que mi mamá lavaba mis uniformes del diario y mi uniforme de gala (para la ceremonia del lunes), yo la escuchaba cantar Costumbres de Rocío Durcal. Y yo me afligía y en secreto la tarareaba en mi cuarto imaginando que se la dedicaba a alguien. Yo tenía como 10 años, qué iba a saber de costumbres. Qué iba yo a saber de "siempre volverás, una y otra vez". Pero me afligía y la sufría y me dolía. Había una cantidad enorme de canciones que me gustaban porque la letra era deprimente y desafortunada. Entre ellas estaba La Diferencia, de Juan Gabriel. De él hay muchas.
A Juan Gabriel lo he visto muchas veces en vivo. Un par en el auditorio, una vez en el Foro Sol, en el Zócalo. Siempre da un show atascado de hits y complacencias. Me impresiona mucho que en un país especialmente homofóbico, un artista que a todas luces es homosexual sea tan icónico e importante; que siga llegando a tantas generaciones y sectores sociales. Hoy fui al último de la serie de conciertos que dio en el Auditorio, con mi mamá y El Tata. Estuvimos a punto de comprar boletos de 1100 varos, pero no alcanzamos y recurrimos a un revendedor (la primera vez que lo hago en la vida), que solo tenía de los más baratos. Su situación es deprimente (la de JuanGa, no la del revendedor ni la de mi mamá, menos la de El Tata). Prácticamente su voz se esfumó en su garganta destrozada y la mayoría de las canciones las cantaba el público o en otros casos los coros. Se aventó el ANTI acierto de invitar a BELANOVA al escenario (el 70 por ciento de la gente que estaba ahí no tenía ni idea de quiénes eran) y habló en exceso, orillando a la gente a gritar y chiflar con descontento; pedían menos parloteo y más acción. Algunos comenzaron a insultarlo y burlarse de él... Es la primera vez que veo que abuchean a Juan Gabriel.
Totalmente aburridos y acalorados, El Tata y yo salimos a comer un hot dog, una hamburguesa y un pretzel. El concierto fue tedioso, largo y detestable. De Juan Gabriel ya no queda ni su sombra. Es un auténtico Nowhere Man.
Por más que disfrute de escuchar su música en disco, debo renunciar a ir a sus conciertos y evitar pasar por decepciones tan feas. Prefiero quedarme con este DVD y con mi selección de éxitos, porque de plano no me vuelvo a lanzar a uno de sus conciertos, totalmente para qué.
Colofón informativo: Como quizá nunca hable de esto en 10:1... En contraste con el concierto de hoy, podemos tomar la presentación de James del martes pasado que fue una pasadez de verga. Definitivamente uno de los mejores conciertos (quizá el mejor) del año.
A Juan Gabriel lo he visto muchas veces en vivo. Un par en el auditorio, una vez en el Foro Sol, en el Zócalo. Siempre da un show atascado de hits y complacencias. Me impresiona mucho que en un país especialmente homofóbico, un artista que a todas luces es homosexual sea tan icónico e importante; que siga llegando a tantas generaciones y sectores sociales. Hoy fui al último de la serie de conciertos que dio en el Auditorio, con mi mamá y El Tata. Estuvimos a punto de comprar boletos de 1100 varos, pero no alcanzamos y recurrimos a un revendedor (la primera vez que lo hago en la vida), que solo tenía de los más baratos. Su situación es deprimente (la de JuanGa, no la del revendedor ni la de mi mamá, menos la de El Tata). Prácticamente su voz se esfumó en su garganta destrozada y la mayoría de las canciones las cantaba el público o en otros casos los coros. Se aventó el ANTI acierto de invitar a BELANOVA al escenario (el 70 por ciento de la gente que estaba ahí no tenía ni idea de quiénes eran) y habló en exceso, orillando a la gente a gritar y chiflar con descontento; pedían menos parloteo y más acción. Algunos comenzaron a insultarlo y burlarse de él... Es la primera vez que veo que abuchean a Juan Gabriel.
Totalmente aburridos y acalorados, El Tata y yo salimos a comer un hot dog, una hamburguesa y un pretzel. El concierto fue tedioso, largo y detestable. De Juan Gabriel ya no queda ni su sombra. Es un auténtico Nowhere Man.
Por más que disfrute de escuchar su música en disco, debo renunciar a ir a sus conciertos y evitar pasar por decepciones tan feas. Prefiero quedarme con este DVD y con mi selección de éxitos, porque de plano no me vuelvo a lanzar a uno de sus conciertos, totalmente para qué.
Colofón informativo: Como quizá nunca hable de esto en 10:1... En contraste con el concierto de hoy, podemos tomar la presentación de James del martes pasado que fue una pasadez de verga. Definitivamente uno de los mejores conciertos (quizá el mejor) del año.
domingo, octubre 5
Hay cosas que me llevan a pensar que ya estoy muerta.
Como cuando me pongo frente a una hoja en blanco y no tengo nada que decir, cuando veo que la última actualización de mi diario-diario data de hace dos meses, cuando me doy cuenta de que este año he leído dos libros. También cuando noto que no puedo leer más de diez páginas seguidas y la mayoría de la música que antes me gustaba ahora me da hueva. No puedo escribir en los blogs como hacía antes de tener un trabajo tan demandante. A todo esto le sigue un largo etcétera.
Y sin embargo, da gustito saber que no estoy muerta. Lo sé cuando veo películas que me conmueven hasta las lágrimas y cuando escucho canciones que hacen vibrar algo que no puedo localizar fisiológicamente. Esta semana fue particularmente buena en ese sentido. Comencé a leer The Book of Illusions, y confirmé mi presencia en las amplias filas del ejército de gente que gusta de leer libros de Paul Auster. No puedo evitarlo, me gusta Paul Auster. Mi libro favorito es de Paul Auster. Creo que es un gran escritor, Paul Auster. Sin importar su popularidad y relativa simpleza de su retórica. También tiene una hija muy guapa Paul Auster.
Comencé la lectura de The Book of Illusions, y vaya que fue una buena decisión. No puedo leerlo en un solo día porque usualmente estoy perdiendo demasiado tiempo en pendejadas como trabajar y el internet. Y sin embargo, lo que se plantea en las primeras páginas me deja fría y me hace pensar que soy afortunada. Se trata de un wei que pierde a su esposa y a sus dos hijos en un accidente de avión. La sola idea de perder a tu familia entera me angustia y malviaja.
Primer acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: The Book of Illusions.
El último cuarto del año viene con noticias afortunadas: Black Rebel Motorcycle Club, The Flaming Lips, James, Travis, Oasis. No solo eso, nuevos discos de The Decemberists, TV on the Radio y The Dears. ¿Qué más puedo pedir? Ha sido un año-extraño musicalmente hablando; cada disco que iba descubriendo (y banda nueva) me parecía soso y jamás había una segunda oída. Me sentía un poco perdida cuando todos estos new releases se dejaron venir y ahora estoy feliz. Mi ipod está feliz. Dentro de todas estas buenas cosas, una brilla por su complejidad y belleza incomensurable: Family Tree, una de las canciones de Dear Science, el nuevo disco de TV on the Radio.
Segundo acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: Family Tree de TV on the Radio.
JuanRa siempre insistía en que viéramos Barry Lyndon. Hoy por fin lo hicimos y no pude haber empleado tres horas de mi tiempo en algo mejor que verla. El tema que me conmovió tanto en el libro de Auster se repetía (no lo diré tan específicamente, no les arruinaré la historia); me di cuenta de lo sensible que soy ante temas de índole paternal... Mientras veía Barry Lyndon sentía que pasaban los años al mismo tiempo que se contaba la historia. Cada minuto era un mes, a veces un año. Lo comentaba con Tat en ese momento: Es como si el tiempo durante toda esta tarde se hubiera adecuado y compaginado con el desarrollo cronológico de la trama.
-Interrumpimos el post porque recordé algo que siempre me han dicho: que hablo y escribo de las cosas "de corazón", pero que técnicamente no sé nada. Eso me dice mi mejor amigo y eso me dijo un muchacho en una fiesta. El muchacho me invitó una cerveza mientras decía: "Acuérdate de que te invité una chela y escribe un artículo sobre mi banda. Leí lo de Sigur Rós y lo que me gustó es que escribes como con mucho sentimiento aunque no sepas nada de la música en sí misma". Y pensé: Sí es cierto. No sé nada de teoría musical, ni cinematográfica. Mi amigo Alejandro me regaña, pero así son las cosas. No sé nada, pero hablo mucho cuando siento la necesidad de hacerlo. Fin de la interrupción.-
Barry Lyndon tiene una bonita narración y un manejo impecable del tiempo transcurrido. Me atrapó por intrigosa y trágica, por dramática y detallada, por lejana e inasible.
Tercer acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: Barry Lyndon.
Así, podemos que concluir que contra todos los pronósticos sigo viva y mejor aún: feliz. Me encanta compartirlo con ustedes, pero sobre todo con quien ha sabido apreciar cada uno de los acontecimientos y que estos últimos cuatro, cinco, seis meses ha provocado muchos de ellos.
Todo sería perfecto si no existieran los lunes.
Y sin embargo, da gustito saber que no estoy muerta. Lo sé cuando veo películas que me conmueven hasta las lágrimas y cuando escucho canciones que hacen vibrar algo que no puedo localizar fisiológicamente. Esta semana fue particularmente buena en ese sentido. Comencé a leer The Book of Illusions, y confirmé mi presencia en las amplias filas del ejército de gente que gusta de leer libros de Paul Auster. No puedo evitarlo, me gusta Paul Auster. Mi libro favorito es de Paul Auster. Creo que es un gran escritor, Paul Auster. Sin importar su popularidad y relativa simpleza de su retórica. También tiene una hija muy guapa Paul Auster.
Comencé la lectura de The Book of Illusions, y vaya que fue una buena decisión. No puedo leerlo en un solo día porque usualmente estoy perdiendo demasiado tiempo en pendejadas como trabajar y el internet. Y sin embargo, lo que se plantea en las primeras páginas me deja fría y me hace pensar que soy afortunada. Se trata de un wei que pierde a su esposa y a sus dos hijos en un accidente de avión. La sola idea de perder a tu familia entera me angustia y malviaja.
Primer acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: The Book of Illusions.
El último cuarto del año viene con noticias afortunadas: Black Rebel Motorcycle Club, The Flaming Lips, James, Travis, Oasis. No solo eso, nuevos discos de The Decemberists, TV on the Radio y The Dears. ¿Qué más puedo pedir? Ha sido un año-extraño musicalmente hablando; cada disco que iba descubriendo (y banda nueva) me parecía soso y jamás había una segunda oída. Me sentía un poco perdida cuando todos estos new releases se dejaron venir y ahora estoy feliz. Mi ipod está feliz. Dentro de todas estas buenas cosas, una brilla por su complejidad y belleza incomensurable: Family Tree, una de las canciones de Dear Science, el nuevo disco de TV on the Radio.
Segundo acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: Family Tree de TV on the Radio.
JuanRa siempre insistía en que viéramos Barry Lyndon. Hoy por fin lo hicimos y no pude haber empleado tres horas de mi tiempo en algo mejor que verla. El tema que me conmovió tanto en el libro de Auster se repetía (no lo diré tan específicamente, no les arruinaré la historia); me di cuenta de lo sensible que soy ante temas de índole paternal... Mientras veía Barry Lyndon sentía que pasaban los años al mismo tiempo que se contaba la historia. Cada minuto era un mes, a veces un año. Lo comentaba con Tat en ese momento: Es como si el tiempo durante toda esta tarde se hubiera adecuado y compaginado con el desarrollo cronológico de la trama.
-Interrumpimos el post porque recordé algo que siempre me han dicho: que hablo y escribo de las cosas "de corazón", pero que técnicamente no sé nada. Eso me dice mi mejor amigo y eso me dijo un muchacho en una fiesta. El muchacho me invitó una cerveza mientras decía: "Acuérdate de que te invité una chela y escribe un artículo sobre mi banda. Leí lo de Sigur Rós y lo que me gustó es que escribes como con mucho sentimiento aunque no sepas nada de la música en sí misma". Y pensé: Sí es cierto. No sé nada de teoría musical, ni cinematográfica. Mi amigo Alejandro me regaña, pero así son las cosas. No sé nada, pero hablo mucho cuando siento la necesidad de hacerlo. Fin de la interrupción.-
Barry Lyndon tiene una bonita narración y un manejo impecable del tiempo transcurrido. Me atrapó por intrigosa y trágica, por dramática y detallada, por lejana e inasible.
Tercer acontecimiento que me hizo darme cuenta de que no estoy muerta: Barry Lyndon.
Así, podemos que concluir que contra todos los pronósticos sigo viva y mejor aún: feliz. Me encanta compartirlo con ustedes, pero sobre todo con quien ha sabido apreciar cada uno de los acontecimientos y que estos últimos cuatro, cinco, seis meses ha provocado muchos de ellos.
Todo sería perfecto si no existieran los lunes.
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